Quiero recordar este gesto por siempre

Cumplir 40 lejos de casa, la comunidad que Dios me regala y el valor de los gestos sencillos.

Quiero recordar esto para toda la vida.

Mudarte de país te rompe de muchas maneras, pero también te reconstruye de una forma profundamente auténtica.

En estos casi cinco años viviendo fuera de mi isla, he conocido muchas personas.

Algunas se han sostenido en el tiempo con intención. Otras han venido y se han ido.

Algunas tomaron rumbos distintos y no volvimos a coincidir.

Aun así, vivo agradecida por todas.

Esta etapa me ha enseñado a aceptar las transiciones con un agradecimiento radical, porque cada una de estas ha ido formando el carácter que hoy habito. Esto también es parte de existir.

En el escrito anterior te conté que celebré mis 40 años en un área linda de Washington.

Era exactamente donde mi alma pedía estar: comienzos de año, junto a los míos, haciendo varias de las cosas que me gustan — estar en familia, road trip, descubrir y caminar senderos—.

Lo que nunca pasó por mi mente fue que, una semana después de mi cumpleaños, recibiría otra sorpresa. Con bizcocho incluido. Un bizcocho homemade, con sabor boricua. Hacer este bizcocho requiere tiempo y mucho esfuerzo, fue un detallazo.

No dejo de asombrarme de cómo la generosidad se vuelve tan presente cuando estamos lejos. Como si la distancia afinara la manera en que valoramos a las personas y los vínculos. Es que la perspectiva cambia.

Porque, cuando vives fuera de tu patria, las relaciones se convierten en una red invisible —y a la vez profundamente visible— que te sostiene mientras vas creando tu historia en otro lugar.

Fui a celebrar un Día de Reyes “atrasado” y regresé con el corazón lleno.

Lleno de amor y de agradecimiento.

Y a ti que me lees, quiero decirte esto tipo paréntesis:

estos años entre mudanzas, pérdidas, cambios, decepciones, transiciones de vida, confusiones y también cambios hormonales, han sido intensos. Muy intensos.

Gestos como estos me acomodan el corazón. Me recuerdan que Dios cuida cada detalle, incluso los que no vemos venir.

Ese bizcocho se convirtió en mi pie forzado para este 2026. Deseo seguir construyendo desde la calidad y la presencia, para quienes decidan estar cerca de forma genuina.

Gracias a Lu, Noel y Marianna, por las atenciones, el amor, el bizcocho tan rico, la comida compartida, las risas, por abrirnos las puertas de su hogar y el privilegio de sentarnos en su mesa.

Gracias a Yanira, Juan y Valentina, por siempre estar, por ser presencia constante en esta etapa de vida, por el cariño y el cuidado.

Gracias a Mary, Tomás, Lena, Mateo, Andrés y Lucas, por ser una familia tan especial y desprendida, por darnos amor, por estar atentos, por acompañarnos cuando más lo hemos necesitado, por recibirnos siempre con tanta entrega.

Crear comunidad es vital para mí. Siempre lo ha sido y lo será. Pero comunidades que empujen a la excelencia de mi ser. Esas son las que quiero seguir cultivando.

Y a mi esposo, gracias.

Por tu amor incondicional.

Por construir junto a mí.

Por el gran padre que eres.

Por ser tan divertido, tan cuidadoso, tan honesto, humilde y amoroso.

Por ser tan habilitador.

Gracias por celebrar conmigo estos 40 años y por ser cómplice de mis locuras. ¡Y vienen más! Te amo.

Esto lo escribo para mí.

Para recordarme que una y otra vez podemos volver a construir.

Que no importa dónde estemos: siempre dependerá de nosotros crear vínculos bonitos, de calidad.

Lo escribo para recordarme que no he perdido nada. Que he ganado demasiado en esta vida siendo quien soy y como soy.

Sé que no hay nada más incondicional que la familia. Y también sé que siempre habrá personas dispuestas a abrir su corazón para formar parte de nuestras vidas.

No serán tu familia, no lo serán, pero sí una red valiosa e indispensable y eso es un privilegio que hay que cuidar.

Algo que valoro profundamente de estos momentos es que mi hijo pueda ver esto: que la amistad y la comunidad importan. Que cambian, que mutan, pero que crear relaciones de calidad con quienes desean caminar cerca de ti y te valoran es incalculablemente valioso, estés donde estés.

Porque nunca estás sola. Nunca estás solo. Si te lo permites.

Gracias a todas y todos los que celebraron mi vida junto a mí en la distancia, gracias por sus mensajes y por la calidad. Les adoro.

Nos seguimos leyendo.

Abrazo apretao pa ti;

Betsy✨

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