Y mientras avanzo en este proyecto personal, algo especial está creciendo en mi mente y corazón.
A veces no sé si continuar escribiendo sobre esto, pero vuelvo a recordar mi propósito con compartirte este camino, y las letras se van entretejiendo solas, como si estuvieran destinadas a estar aquí. ¡Te abrazo en este 2025 confiando en que será un año generoso para ti!
Este proyecto, 40 senderos rumbo a mis 40 años, es mucho más que caminar y completar un número de rutas. Es un reflejo de todo lo que estos senderos me están enseñando sobre la vida, sobre las conexiones que encontramos en el camino y sobre las maneras en que podemos transformar nuestra experiencia de vida paso a paso.
Cuando empecé a caminar senderos, lo hice en un momento de muchos cambios en mi vida, algún día los compartiré más en detalle, aún ando en el proceso de desempacarlos sin que me creen cadenas. Había tantas preguntas, tantas emociones encontradas, que caminar se convirtió en una forma de despejar mi mente y abrir mi ser a algo nuevo. Lo que no sabía era que, más allá del movimiento físico, los senderos me ofrecerían algo mucho más profundo: claridad, inspiración y una gran re-conexión con lo que realmente es eterno.
Lo más valioso no han sido las vistas espectaculares, aunque confieso que estar rodeada de estas montañas y lagos te deja sin palabras, es más, te mentiría si te digo que no son parte de lo especial de este camino. Ahora bien, lo más valioso han sido las personas. He caminado con personas de diferentes partes del mundo, con diferentes maneras de ver la vida, y en cada conversación he encontrado pistas que me han ayudado a avanzar, no hay duda que en cada una he encontrado el amor de mi divinidad; Dios. Algunas veces son historias que se cruzan con la mía, otras son palabras que llegan en el momento justo, y otras veces, simplemente, es la presencia de alguien que me recuerda que no estoy sola.
Mientras camino, hay algo más que sucede. Tengo fascinación por capturar fotos en cada sendero, la frase del nuevo disco de Bad Bunny: “Debí tirar más fotos”, definitivamente no aplica en mi vida. Pero, no son solo imágenes bonitas; cada foto es una pausa, un momento en el que me permito absorber la belleza de lo que me rodea, es mirar atentamente el detalle, es “decidir ver” el mensaje, es mi historia. Y, de alguna manera, esas imágenes se convierten en inspiración para otros proyectos en los que decido invertir mi tiempo. Es como si cada sendero no solo me mostrara paisajes, sino también nuevas ideas, nuevas formas de crear y de compartir, una nueva sensibilidad.
Cada paso que doy, cada foto que tomo y cada conversación que tengo me recuerda que lo importante no es el destino, sino lo que vamos sintiendo y descubriendo mientras caminamos. Y mientras avanzo en este proyecto, algo especial está creciendo en mi mente y corazón. Estoy trabajando en algo que espero, en su momento, poder compartir contigo para que me sostengas y que al estar listo pueda ser un regalo para ti, para esta comunidad que me acompaña y que comparte conmigo esta pasión por explorar la vida, “decidir ver” y reflexionar mientras caminamos la certeza y a la vez la incertidumbre.
Hace poco, subí un video en YouTube sobre dos senderos que dejaron una huella profunda en mí: Maple Pass y Blue Lake. En el artículo del blog de octubre, te compartí las letras que apalabran en algo estos días llenos de momentos que se quedarán conmigo para siempre: risas con amigas y desconocidas que se convirtieron en amigas, paisajes que parecían sacados de un sueño y fotos que todavía miro con una gran sonrisa en el corazón. Además como regalo divino esa noche éramos 5 mujeres puertorriqueñas viendo auroras boreales, sin planificar, lejos de nuestra isla pero con el calor de esta, en medio de la nada. Si quieres vivirlo conmigo de una manera visual, te dejo el video aquí abajo.
Hoy son 19 senderos los que he caminado, más de 70 millas recorridas aproximadamente y la elevación ganada más alta que he alcanzado hasta hoy ha sido 2,221 pies. Total de elevación ganada entre todos los senderos hasta hoy: 15,260 pies.
Quiero invitarte a reflexionar sobre tus propios pasos. Tal vez no estás caminando en una montaña, pero todos estamos en algún tipo de sendero. Puede ser un cambio, una búsqueda o un simple momento de pausa. Lo importante no es qué tan rápido vamos, sino permitirnos estar presentes en el camino, aprender de las personas que encontramos y abrirnos a todo lo que la vida quiere mostrarnos.
Gracias por estar aquí, por leerme y por formar parte de este viaje. Si hay algo que quieras compartir, tu propio camino, una foto o simplemente un «Estoy aquí», quiero escucharte. Porque al final, lo que más importa no es solo llegar, sino todo lo que descubrimos y a quién descubrimos, mientras avanzamos.
Puedes seguir esta aventura en mis redes sociales, mi canal de YouTube y ahora también en Threads.
Te veo en el camino. «Sal afuera y decide ver»
Betsy Serrano✨

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