Una invitación inesperada para finales de mayo del 2023 me llenó el corazón de alegría.
Y es que cuando estás en proceso de crear comunidades en otra parte del mundo, en tu adultez, con un reto de idioma, ves milagros ocurrir y solo puedes decir gracias. Así fuimos invitados como familia a acampar junto a un grupo de nuevas personas en nuestras vidas, originarios de diferentes partes del mundo y dijimos que sí, nos apuntamos a la aventura.
«Y es que cuando estás en proceso de crear comunidades en otra parte del mundo, en tu adultez, con un reto de idioma, ves milagros ocurrir y solo puedes decir gracias.»
Haber acampado antes nos brinda la ventaja de tener lo necesario ya listo en cajas, siempre verifico que todo esté en buenas condiciones y lo que no lo está busco reemplazarlo si es posible, si no, resuelvo con lo que tenga disponible al momento. Para este ‘camping’ lo único por lo que tuve que salir fue para comprar los ingredientes y alimentos que me fueron asignados. El viernes en la noche salí a conseguir todo e hice ‘check’ a la lista, además empaqué la ropa y todo lo que necesitábamos para la higiene personal, entre otros artículos como: juegos de mesa y cositas para entretenernos.
Nota: Los enlaces que encontrarás aquí son afiliados, esto quiere decir que gano una pequeña comisión gracias a ellos, sin costo alguno para ti. Si eliges usar mis enlaces estarás apoyando mi trabajo en este blog y en mi canal de You Tube. Gracias siempre por el apoyo.
En otro artículo en mi blog te comparto lo básico para comenzar la aventura de acampar en PNW, pero puedes utilizar algunos de los ‘tips’ para acampar en cualquier otro lugar: 5 factores a considerar al acampar en PNW
Comenzamos a prepararnos
Llegó el sábado y comenzamos a prepararnos temprano. Hice mi café, el café de Ariel y el desayuno para todos. Ariel tuvo que salir a comprar los palitos para los s’mores porque el día anterior no los conseguimos. Mientras eso ocurría, yo me encargué de hacer un «arroz chino – boricua» para compartir con todos a la hora de cenar en este día. De eso se trataba esa primera comida juntos, de llevar lo que quisiéramos y compartir entre todos lo que preparamos. Es en estos ejercicios en donde aprendes mucho sobre otras culturas, sus alimentos y su secretos culinarios milenarios, hay un gran aprendizaje en ese acto que parece tan simple.
Montamos en nuestro carro lo que nos faltaba y salimos camino a Belfair State Park. Desde nuestro hogar hoy, este lugar nos queda a 1 hora y media de distancia. Lo que me encanta de esto es que en el camino vemos tanto que jamás nos aburrimos, pero eso no es lo mismo que sucede con mi hijo, él lo maneja distinto porque sí le aburre. Siempre tratamos de que el tenga lo necesario para pasarla bien, si así él lo decide.
Hicimos una primera parada para comer algo rápido porque teníamos mucha hambre y no quería comerme al arroz chino-boricua que había hecho para compartir. Seguimos nuestro camino, pasamos por el puente Tacoma Narrows, una belleza de lugar que conecta a Tacoma con Gig Harbor. En todo el camino los campos impresionan, parece que no tienen final, es algo que me disfruto mucho de cada ‘road trip’ que hacemos. Luego de un largo camino llegamos a otro puente hermoso donde cruzas prácticamente por encima del agua, este puente se llama Purdy Bay, la vista es bellísima. Desde este lugar ya estábamos a menos de media hora para llegar a nuestro destino.
Llegamos a la entrada de este parque estatal, nos recibió el guardabosques. Muy amablemente nos tomó la información y nos brindó las instrucciones para llegar hasta nuestro lugar para acampar #184, también nos dejó saber que estábamos bajo advertencia de fuegos forestales y que las fogatas utilizando madera estaban prohibidas en esta temporada. Nos regaló un mapa del lugar y finalmente entre muchos pinos gigantescos y mucha vegetación nos dirigimos al ‘campsite’.


Llegamos al espacio designado, y allí nos estaban esperando las familias con mucha alegría. Rápido nos bajamos, saludamos y enseguida vinieron a ayudar a instalarnos; montar nuestra caseta, bajar la nevera, sillas y otros artículos que necesitábamos para esa noche. Mi hijo se fue con sus amigos directamente al mar, que justo nos quedaba a dos minutos caminando, una belleza de espacio con todo lo necesario para estar unos días desconectados, pero conectados a su vez con nuevas almas en un nuevo escenario para nosotros.
Comimos de todo lo que llevamos para la cena de esa noche. Entre arroz chino-boricua, baos, ensalada, postre y risas compartimos un momento memorable. Entrando más la noche, una de las personas nos sorprendió con una fogata portátil de gas (una alternativa a la fogata con madera en tiempos de fuegos forestales), así los niños tuvieron su ratito de preparar sus s’mores, que es una de las actividades que más disfrutan hacer, tal vez porque el dulce y la cercanía al fuego les invita a tener conversaciones hermosas y es un tiempo que evidentemente valoran y nosotros valoramos con ellos.
Esta noche uno de los papás fue el narrador de historias de terror y también de historias de vida, fue un momento memorable. Todos los niños andaban atentos a cada palabra, en medio de la nada, mientras el cielo servía de techo, los árboles como protectores y el fuego sirviendo de luz y calor.


Cerca de las 10:00 pm decidimos irnos a dormir, así, sin bañarnos, solo nos lavamos los dientes y nos dejamos ser. Ser flexibles en estos escenarios es bien importante. La noche fue bastante fría, la temperatura llegó a bajar a 49 grados, gracias a una frisa que consiguió Ariel hace un tiempo en REI – que la recomiendo a ojo cerrado para estos eventos de camping en lugares fríos- logramos dormir bastante bien esa primera noche, pero te confieso que no fue suficiente y al día siguiente tuvimos que tomar otras medidas. No es lo mismo acampar en junio que en septiembre.
«Ser flexibles en estos escenarios es bien importante.»
Excavar y encontrar almejas
A las 6:00 am del domingo me levanté mientras todos dormían, quería presenciar el amanecer en este lugar.
Tan pronto me salí de la frisa sentí el frío y tuve que llenarme de fuerzas para no cambiar de opinión. Se escuchaba el viento como si fuera lluvia y caían gotas en nuestra caseta pero no eran de agua, era la resina de los pinos junto con sus hojas. Aún recuerdo ese sonido y me provoca paz. Fui directamente a lavarme la cara y los dientes para despertar. En esta ocasión no llevé mi cámara para evitar hacer ruidos dentro de la caseta que despertaran a mi esposo e hijo, solo llevé conmigo el celular.
Caminé hasta el mar, ahí se encontraban las nubes de color violeta y rosa, no había nadie en el lugar, aún el sol estaba de camino a saludar, solo se veía su claridad. A eso de las 6:37 am comencé a ver su entrada, dando paso al cambio de colores a anaranjado y amarillo. Varios minutos luego veo a mi esposo y mi hijo llegando y acercándose a mi, no me encontraron en la caseta y se imaginaron donde estaría, así que apreciamos juntos este momento, saludamos al señor Sol y así comenzó este día.


Llegaron las 7:00 am y nos fuimos de vuelta al campamento a dar los buenos días y a preparar el desayuno.
El cafecito no podía faltar y fue lo primero en hacerse. Una de las chicas sacó su ‘french press’, calentó agua en una jarra aparte, colocó el café molido en el ‘french press’, echó el agua caliente y lista la tacita de café en medio de todo, pero a la vez en medio de nada. Este es de los cafés que nunca debes perderte, aunque sea una vez en tu vida debes experimentarlo, te acordarás de mi.
Mientras todo esto sucedía, preparábamos el desayuno, reíamos, le huíamos a las avispas y contábamos anécdotas. En cierto momento hasta me invadió la nostalgia al ver personas que deciden caminar en amor con toda y su humanidad, sirven a otros, se desviven por hacerte sentir parte y cómodo, aún sin entendernos del todo, aquí veo una parte de la magia de vivir fuera de mi zona cómoda o de lo que creía que era.
«Me invadió la nostalgia al ver personas que deciden caminar en amor con toda y su humanidad, sirven a otros, se desviven por hacerte sentir parte y cómodo, aún sin entendernos del todo, aquí veo una parte de la magia de vivir fuera de mi zona cómoda o de lo que creía que era.»
Luego de fregar y recoger, nos fuimos a disfrutar del área. Belfair ofrece una experiencia única, y es que a cierta hora del día la marea baja tanto que los niños puedes excavar la arena del fondo del mar para sacar almejas. Los adultos también pueden hacer esta actividad pero necesitan tener una licencia del estado para esto, los niños no la requieren.
Es impresionante ver lo que sucede en esta área, literalmente puedes caminar en lo que horas antes estaba ocupado por agua. Mi hijo disfrutó demasiado esta experiencia, todos se llenaron de lodo hasta el pelo, pasaron gran parte del día en esto y recogieron de 25 a 30 almejas que luego fueron preparadas y cocinadas para ser parte de la cena del día.


En la tarde-noche nos visitó un poco de lluvia, lo que hizo llegar temperaturas más frías más temprano, pero tampoco fue una lluvia fuerte que afectara nuestros campamentos. De todos modos Ariel -mi esposo- , decidió salir a una tienda cercana a ver si por casualidad encontraba un ‘sleeping bag’ para Irael, para resolver esa noche porque sabíamos se sentiría más fría por la lluvia y lo que teníamos para arroparnos se había quedado corto la noche anterior. Por gracia divina consiguió el ‘sleeping bag’ en un supermercado, aún lo digo y no lo creo. Esta experiencia me lleva a recomendarte que siempre tengas tu ‘sleeping bag’ contigo, aunque la temperatura luzca agradable, porque nunca se sabe cuando esta puede cambiar inesperadamente.
En el momento de la cena todos hicieron algún alimento, lo interesante de compartir con otras culturas es que siempre probarás cosas nuevas y para nosotros eso es una maravilla de la vida. Volviendo a las almejas, el ‘hightlight’ de esta cena fue ver las caras de los chicos/las chicas probándolas y viendo que pueden comer algo que recogieron ese mismo día del fondo del mar, claro, después del proceso de cocción para que estén aptas para comerse.
¡Este día sí nos bañamos! No nos cabía más lodo y sucio en el cuerpo. Tengo que decirte que para ser un ‘campground’ estatal sus facilidades de duchas y baños son muy buenas, las duchas tienen agua caliente y los baños siempre estuvieron en buenas condiciones, así que esta parte de acampar fue placentera. Una de las recomendaciones que te hago es que para que las toallas no te ocupen mucho espacio, consigas las toallas para acampar, además de que son mucho más livianas, se secan bien rápido y vienen de diferentes tamaños.
Ya en la noche hicimos más s’mores y tuvimos más conversaciones, esta vez bien abrigaditos porque sentíamos mucho más frío que la noche anterior. A eso de las 9:30 pm nos fuimos a dormir, nuestro cuerpo sentía el cansancio de un gran y activo día.
Nuestro último día en Belfair
Este era nuestro último día en este lugar, un lunes feriado. Nos levantamos más tarde, como a eso de las 8:30 a 9:00 am. El día estaba nublado y con mucho viento. Hicimos la rutina mañanera y preparamos el desayuno con todo lo que sobró de comida el día anterior. Mi café lo tomé sentada en un tronco de árbol frente al mar, en este lugar aproveché para agradecer por el tiempo vivido en esta experiencia.
Luego de esto comenzamos el proceso de recoger, desmontar la caseta y guardar todo lo que utilizamos, de paso ayudamos a otros en ese proceso. Esta vez nos dimos cuenta que quedarnos bajo los pinos es bello, pero tiene una desventaja, el ‘cover’ de la caseta se llena de resina y todo el sucio queda pegado a ella, esto significaba que tendría que ponerla aparte para lavarlo y tratar de salvarlo.
El recoger el campamento siempre toma bastante tiempo. A eso de las 1:00 de la tarde ya estábamos despidiéndonos y saliendo del lugar, sintiéndonos cansados pero con el corazón lleno de gozo y agradecimiento. Si algo me permites sugerirte desde esta etapa de mi vida, es que te des la oportunidad de acampar en familia y recoger todas las lecciones de vida que esta aventura te entregará.
Cuéntame, ¿quisieras incluir en tu vida la aventura de acampar? ¡Te leo!
Sigo contando historias… Nos seguimos leyendo.
Fuerte abrazo pa’ ti;
Betsy✨

Deja un comentario