«En mi vida pasada».

Pareciera un chiste, pero hace poco escuché esta frase salir de la boca de Ariel (mi esposo) y fue la perfecta para describir lo que sientes cuando te mudas a otro país. No mueres físicamente, pero en definitiva es como si ocurriera. Es una forma de morir distinta. ¿Suena trágico? Sí, lo sé, pero hay vivencias que se deben escribir sin tanto ‘frosting’.

Te cuento varias anécdotas…

«Quién te dijo que yo quiero hablar contigo», esto era lo pensaba cada vez que iba a Target. Ir a esta tienda para mi era una pesadilla.

De ser una mujer conversadora, emprendedora, amigable, claro todo esto en español, de repente me convertí en la mujer asustada que ignoraba a los cajeros cuando estos me montaban una pequeña conversación en inglés, los famosos ‘small talks’.

Sus caras valían millones cuando no recibían una respuesta de mi parte, pero es que no entendía nada, era como estar debajo del agua, la inseguridad me arropaba, sentía una frustración gigante. Ni tan siquiera podía decirle: «Sorry, I don’t understand», ni eso me salía.

«¿Esta no soy yo, dónde está Betsy?», me cuestionaba. Las barreras del lenguaje son reales, toma tiempo, paciencia, compromiso y valentía derribarlas. Trabajo en esto y ahora puedo decir que ando súper optimista con el reto.

Con el paso del tiempo he ido atreviéndome, a pesar del miedo a la burla o a hacer algo que no deba, como por ejemplo; pedir dos cafés de 24 onzas en vez de 12 onzas, decir sí al mesero a una pregunta que no entendí y se lleve mi plato aún con la comida que me quería comer o querer pagar una sopa y que la cajera mire el ‘bowl’ y me pregunte; «Soup or hot bar?», mientras me quedo frizada haciendo cálculos en mi cabeza porque «hello» la sopa es caliente, del mundo que vengo en el «hot bar» está la jodía sopa, pero bueno ya lo digo como quieran.

Todos estos papelones me han llevado a descubrir dos cosas importantes: que hay muchas maravillosas formas de comunicarme con otras personas además de la verbal, mientras al mismo tiempo voy mejorando mi inglés y que hay más personas dispuestas a ayudarme de lo que imaginaba.

Ahora bien, esto es solo una pizca de lo que sucede. Aún siendo bilingüe, hay otros factores que cambiarán drásticamente y nada tienen que ver con el lenguaje.

Cuando te mudas a un nuevo país te das cuenta que nada de lo que pensabas que eras te hace ser, simplemente eres, sin tanto adorno. Literalmente ocurre un corto circuito en tu cabeza: aferrarte a tu pasado no ayuda y sostenerte del futuro te causará ansiedad, simplemente te corresponde vivir el hoy y confiar en que todo lo nuevo que ocurre es lo ideal y necesario para tu camino, que estás donde debes estar y que te toca meterle el triple de esfuerzo al asunto.

Nadie te conoce, nadie sabe que hacías y que cosas sabes hacer. Tus logros del pasado ahí quedaron, se convierten en valiosas experiencias de vida para ti, y aunque te los pongas como medallas en la camisa, lamento informarte que no, no serán importantes ni visibles para el resto. Te toca construir nuevamente, te toca despojarte de eso que pensabas que te hacía ser. La ilusión del juego de la vida.

Reconozco que es un lindo y liberador momento para el alma, es un despertar de consciencia único, pero muy duro para el ego y para nuestra humanidad, se siente como una catástrofe. Hay que desarrollar gran humildad y fortaleza para caminar este proceso. Hoy respeto más a cada ser que intenta crear un camino distinto, lejos de su patria, de la comodidad de lo conocido y de su familia, como diría mi amado padre; «Hay que tener babilla para eso».

Pero las catástrofes también tienen la particularidad de hacer espacio para lo nuevo, este tiempo ha añadido mucha experiencia a mi curriculum de vida y vivo en absoluto agradecimiento por esto.

En este tiempo a solas he desarrollado nuevas habilidades, otra sensibilidad, mirar mis proyectos de una manera distinta. Valoro el poder explorar, lo que me ha regalado la soledad, reconocerme como una ciudadana del mundo, vivir mi espiritualidad de la forma en que me siento más alineada. Valoro vivir el momento, conocer nuevas personas, crear nuevas comunidades y darme la oportunidad de vivir nuevas experiencias que me dejen sin aliento.

He apreciado poder conocer la diversidad que este lugar me ofrece. Rodearme de personas con diversas creencias y estilos de vida han hecho que mis perspectivas sean más amplias, el respeto cobra otro sentido, pero sobre todo me han llevado a aceptar, entender e identificar que siempre habrá alguna idea preconcebida que tendremos que trabajar en nuestra estructura mental. Todos tenemos algo que deconstruir, si dices que no tienes nada que deconstruir o crees que lo has deconstruído todo, es porque aún te falta mucho por conocer.

¿Mi ‘mindset’ ? ¡Ha cambiado por completo! Ya no vivo buscando mi libertad, si no que vivo en libertad cada día, ya no vivo buscando mi propósito, si no que camino en propósito constantemente, esto es un trabajo desde mi conciencia y mis acciones. Me permito cambiar, me permito aprender, me permito ser estudiante de la vida.

Este tiempo sigue enseñándome a continuar cuidando con amor lo que intencionalmente decide estar, pero también me ha enseñado que con el mismo amor debo permitir que los resultados sean como deban ser, que las ideas vengan y vayan, que proyectos cumplan sus ciclos, que personas entren y salgan de mi vida, en armonía. Permitir que sea. Después de todo, pienso (no tienes que estar de acuerdo) que la única libertad que tenemos en este mundo que se empeña en hacernos prisioneros, es la del despertar nuestra consciencia cada día.

Vivo convencida que siempre se manifestará lo perfecto para mi y mi familia, visiono maravillas seguir ocurriendo, nos ha tocado construir[nos] nuevamente con mucha tenacidad, trabajo y voluntad, pero llenos de curiosidad y amor cada día.

El tiempo me sigue enseñando que todo lo que tenga que ser, será, que lo que llegue encontraremos como trabajarlo y que el momento para sentirme plena es hoy. Aunque no puedo negar que soy de las que diseño el futuro en mi mente de forma grandiosa, con la diferencia de que decido no aferrarme a eso, pero sí acciono cada día en esa dirección, si al final se alinea con lo que la vida tiene para mi genial y si no genial también, no se pierde nada, todo es ganancia.

«En mi vida pasada», (me da hasta risa escribir esta frase) fui, estuve, crecí, creé y amé, en este nuevo tiempo soy, estoy, crezco, creo y amo, desde lo que he integrado del pasado, desde todo lo que he aprendido en el presente y todo lo que muy probablemente aprenderé del futuro. Es inevitable, nunca regresarás de una nueva experiencia de vida igual a como llegaste, nunca.

Amo de donde vengo, y también amo donde estoy hoy.

Hay cosas de este tiempo que aún no puedo apalabrar, pero no me presiono, ya será integrado en su debido momento, y te lo podré contar…

Hoy agradezco todo lo vivido, es lindo poder tener nuevas historias que vivir, contar y compartir. Sobre todo agradezco eternamente a cada ser humano que ha decidido mantenerse a mi lado y al lado de mi familia, también a todos los que han llegado, sosteniéndonos en cada paso.

Si algo resuena contigo déjame un comentario y conversemos.

Nos seguimos leyendo. Un fuerte abrazo para ti;

Betsy✨

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