Portland, OR: Una hermosa visita

Esta visita fue de esas no planificadas con anticipación, más bien una visita familiar. No tenía claro que haríamos pero sí me di a la tarea de buscar los lugares icónicos de este lugar, por si nos era posible visitarles en el tiempo disponible.

Salimos un viernes a eso de las 8:00 de la mañana y luego de varias paradas llegamos a Portland a las 12:30 pm. Mas o menos desde donde yo me encuentro viviendo llegar a este lugar nos toma algunas 2 horas y media de camino, sin parar, pero esa no es mi realidad, siempre andamos listos para pararnos varias veces a comer, visitar el baño, hacer algunas fotos o estirarnos. Luego te contaré sobre esta preparación para caminos largos, que la he ido aprendiendo en esta nueva aventura de vida.

La entrada a esta ciudad es hermosa. No vas a encontrar edificios rascacielos ni nada parecido, pero si se ve muy cuidado su aspecto, muy preservada su historia. Los edificios conservan un look viejo en su mayoría, pero bien cuidados. Aunque también hay algunas arquitecturas modernas construidas recientemente, ofreciendo un contraste bastante interesante a mis ojos.

Al llegar fuimos directamente a echar gasolina y es aquí que comenzó la aventura. En este momento nos enteramos que en Oregon hay una ley que no permite a las personas hacer el famoso ‘self service’ en estos establecimientos. De repente nos sentíamos inseguros de si realmente esto era así o si querían hacernos algún robo de nuestra tarjeta. Entré a Google para verificar esta información y efectivamente, es un ‘state law’. También conocí que otro estado tiene esta misma regla: New Jersey.

Durante nuestro primer día caminamos por el área del ‘Tom McCall Waterfront’, es un paseo con mucha variedad de restaurantes, cafés, tiendas de servicios, y vino. Oregon en general se caracteriza por sus viñedos y su ofrecimiento diverso de esta bebida. Precisamente en estos espacios locales siempre tienen una persona que representa un viñedo familiar, con sus diversos productos y te brindan la oportunidad de probar cada uno y de paso te cuentan su historia, lo que hacen y cómo lo hacen. Para mi es fascinante escucharles, es imposible no comprar una botella luego de esto.

Pero antes de darnos el vino, el café o probar algunos de estos lugares gastronómicos, decidimos visitar el Portland Aerial Tram. Para llegar aquí nos fuimos caminando y quedamos sorprendidos por la viabilidad que ha creado esta ciudad para usar la bicicleta como medio de transportarte.

El Aerial Tram conecta universidades de medicina con hospitales, entre otros. Es bastante moderna su estructura e idea, luce futurística diría yo. Vas en una cápsula rodeada por cristales, agarrada por un cable. Al subir pudimos ver una de las mejores vistas de Portland, se pueden apreciar las montañas más importantes de esta área oeste: Mt. Helens, Mt. Hood y Mt. Reinier.

Al salir de esta experiencia nos fuimos directamente a comer y escogimos un restaurante en el ‘Waterfront’ por donde pasa el Willamette River, su nombre es McCormick & Schmick’s Harborside at the Marina. La experiencia grastronómica fue del más allá, los cocteles también nos gustaron, altamente recomendado si vistas Portland. Además está ubicado en una de las áreas más bonitas de todo este paseo. Demás está decir que amamos el ‘golden hour’ de Portland, fue sencillamente mágico.

Al siguiente día nos levantamos temprano y nos fuimos tras el café que habíamos visto en el Waterfront, Upstream Coffee, quedé a gusto con su sabor. Los puertorriqueños somos bastante exigentes cuando a café se refiere, este fue uno de mis preferidos en este viaje.

Fue el momento de llegar hasta el lugar donde veríamos a las personas que eran la razón de esta visita, nuestra familia. Nos esperaba Alisa, una mujer maravillosa, prima de mi esposo, de descendencia griega-puertorriqueña, con dos hijos hermosos que hace mucho no veíamos.

Junto a ella visitamos un lindo parque llamado Washington Park para que los niños jugaran. En este parque hay varias atracciones como el Japanese Garden y el Rose Garden, entre otros.

De este parque salimos a comer a un restaurante de comida Libanesa y fue una exquisitez, todo nuevo para mi y mi paladar, pero – ¡WOW! – quedé encantada. El lugar se llama Nicholas Restaurant Lebanese and Mediterranean Cuisine, otro de esos lugares que te recomiendo experimentes si visitas Portland, no te vas a arrepentir. Mis platos favoritos fueron: Chicken Breast Kabob Bowl, Meat Stuffed Grape Leaves, Tabouli Salad, Hummus, Tzatziki, todo esto servido junto a un Pita Bread del más allá.

Y llegó nuestro último día. Decidimos visitar lo más que pudiéramos antes de irnos. Llegamos al Japanese Garden ubicado en el Washington Park en Portland. Tener la oportunidad de experimentar otras culturas es una de las grandes ganancias de vivir fuera de tu país natal. Este lugar es todo un retiro espiritual. El trabajo con cada árbol, cada detalle, cada estanque de agua, con cada jardín es digno de admirar. La cultura japonesa es una que estado conociendo de cerca y he logrado conectar de una manera muy profunda.

Este jardín comienza con una entrada que es un sueño. Cada detalle se nota trabajado desde la excelencia y con un propósito bien claro. Es una belleza que no puedes ignorar, es armonía natural, tanto en lo visible como en lo que logras sentir estando aquí. Todo tiene un significado y un por qué. Además el arte del Bonsai sigue siendo una maravilla para mis ojos y me recuerdan a un ser cercano muy especial al que amamos.

Para finalizar nuestro día decidimos visitar dos sitios ubicados en Downtown Portland:

Powell’s Books: La librería de libros usados y nuevos más grande del mundo. Te adelanto que para poder verla en detalle necesitarás varios días, es un mundo de libros, y además tienen café.

Screen Door: Uno de los lugares de brunch más aclamados en Portland. Aquí comimos el mejor pollo empanado que mi gusto ha probado y los mejores Chicken Waffles. Además la estética del lugar es hermosa y el trato fue excelente.

Ya saliendo de Portland OR para regresar a casa, no podíamos dejar pasar la oportunidad de sacarnos la icónica foto en su letrero más popular.

Gracias Portland por todo lo vivido. Hasta la próxima.

Gracias a ti por acompañarme en cada historia. ¿Te gustaría visitar Portland, OR en algún momento?

Un fuerte abrazo para ti;

Betsy

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