CumpleVida: 3 días inolvidables

Honrar mi cumplevida en medio de la naturaleza se ha vuelto un ritual, y el de este año fue épico, lo celebré en el área de Olympic National Park en WA, siendo este el tercer parque nacional que visito en EU.

Soy amante de la naturaleza, crecí en medio de ella en un pueblo en las montañas de Puerto Rico, rodeada de animales, árboles y con muchas travesuras incluidas. A veces siento que celebrar este momento especial de mi vida, el retorno solar, siempre me lleva a estar en mi esencia.

Día Uno

El plan era llegar a Port Angeles, el lugar donde nos estaríamos quedando, fueron algunas 3 horas de camino entre paradas para comer y estirarnos. Siempre que tenemos estos paseos largos vamos listos con alimentos y agua porque en estas largas distancias a veces te encuentras con carreteras desoladas, sin tiendas ni lugares donde comprar alimentos. Sin duda ir preparados es clave para pasarla mejor y más si se viaja con niños.

Llegamos a Port Angeles a eso de las 3:00 de la tarde, aprovechamos el ratito de claridad que quedaba, pues en esta época el sol en WA se despide a las 4:40 pm aproximadamente, así que debes tener esto en mente para hacer tu plan porque pasarás más tiempo de tu día en oscuridad.

En ese periodo de tiempo visitamos el puerto de Port Angeles y la carretera Ediz Hook que es una donde tuvimos dos vistas impresionantes: las montañas de Olympic National Park a un lado, junto al pueblo de Port Angeles y al otro lado, cruzando el océano, puedes ver la silueta llena de montañas que pertenecen al territorio Canadiense.

Contemplamos este hermoso lugar, capturamos algunas fotos para tenerlas como parte de nuestras memorias y nos fuimos a explorar un poco el pueblo para buscar algo de comer y así continuar nuestra tarde-noche.

Ya teníamos claro el plan del día siguiente: llegar a La Push, de camino visitar Lake Crescent, sus alrededores y Forks: The Twilight Zone!

Port Angeles y algunas montañas del Olympic National Park, desde la carretera Ediz Hook.
Las siluetas de montañas al fondo son del territorio Canadiense.

Día Dos

¡Tempranito estábamos arriba para aprovechar las 7 horas de luz!

Más o menos a eso de las 9:00 am ya estábamos saliendo camino a Lake Crescent, un lago glacial creado por la misma naturaleza hace 8,000 años aproximadamente. Las vistas del camino no hay forma de describirlas, el mood de invierno hace que se aprecie la naturaleza de una forma distinta, es como estar en una película de misterio pero placentera, la naturaleza y nosotros, nada más, todos nuestros sentidos capturando la inmensidad.

Es indescriptible e irrepetible lo que se siente el estar ahí. El aire olía distinto, un olor que jamás había percibido. Inmediatamente mi mente buscó comparar con olores conocidos para mi, era una mezcla entre notas maderosas, florales, pero también notas de tierra, lluvia y humedad, las podía oler mientras caminaba por todo el lugar. «Huele a limpio», era la frase que más apalabraba para describir el aroma. Estas son de las experiencias que una cámara no logra capturar, por eso nada reemplaza el presente, aunque sí puedo asegurar que ver las fotos me ayuda a inmortalizar momentos y recordar las sensaciones de ese instante, les valoro por esto y más.

Ya casi por irnos de este lugar para seguir nuestro camino a nuestra próxima parada, se nos presentó –a unos cuantos pies de distancia– otro de los regalos de este viaje, una familia de tres venados, estaban felices jugando entre ellos y comiendo. Ellos se dieron cuenta de que estábamos ahí, –nos miraban fijamente– pero en ningún momento se nos acercaron, aunque de repente corrían y mi corazón comenzaba a latir más rápido. ¡La vida!

Seguimos nuestro camino a Forks: The Twilight Zone! Un pueblo sorpresa. Se siente el misterio en todo. Desde que entras te encuentras con el famoso letrero verde con letras blancas que sale en la película de Twilight: «THE CITY OF FOLKS WELCOMES YOU», de ahí en adelante todos los comercios –de alguna u otra manera– te muestran algo de esta película. Bebidas con nombres relacionados a Twilight o sus personajes, vitrinas con las motoras que se usaron en la película, fotos de los personajes en todas partes, el museo de Twilight, la camioneta roja de Bella y hasta una recreación de la casa de La Familia Swan, en sus ventanas podías ver a Jacob y Edward. ¡Qué les puedo decir!

Hubiese querido estar más tiempo descubriendo este lugar pero la meta era llegar a La Push y aún nos quedaban algunos 25 minutos más de viaje para esto, y pocas horas de sol. Así que hicimos un recorrido bastante ligero, almorzamos en una de las pizzerías del lugar y seguimos a nuestro destino.

Finalmente llegamos a La Push, una reserva protegida por la tribu Quileute, y en definitiva se siente su presencia en la energía del lugar. Este se mantiene bastante puro, nada de construcciones lujosas para turismo y nada de condominios. Este lugar tiene sus propias reglas. Desde La Push puedes apreciar varias islas y formaciones mar adentro. Las islas más cercanas a la orilla son: James Island y Little James Island. La tribu no permite visitar estas islas para su conservación.

En este tiempo de invierno el mar es intimidante, sus olas son bien poderosas, el Océano Pacífico es imponente. Esta es una de las áreas donde puedes visitar en primavera y verano para tener avistamientos de ballenas, orcas y otros animales marinos, así que deseamos regresar en esas temporadas.

Mientras estábamos apreciando toda la vista que entregaba este lugar, y como si esto no fuera suficiente, de repente salieron dos leones marinos del agua, bastante cerca de nosotros, otro de los grandes regalos de este viaje. ¡Gracias, gracias, gracias! Fueron tantas las veces que con lágrimas en los ojos agradecí la profundidad de este momento.

Tuvimos la bendición de poder conversar con una mujer mayor, de gran conocimiento del área, que nos contó mucha de la historia de La Push, nos habló sobre sus tesoros que solo pocos conocen, entre ellos una hike de 7 días para llegar a un lugar increíble, que solo unos pocos pueden hacer, pero también nos hizo saber todo el trabajo de esta tribu y su lucha por preservar este espacio.

Nos fuimos de ahí llenos de amor, de pureza, de sentir la creación en todo su esplendor. Vengo viendo playas desde que nací, les amo, son parte de mi, pero también apreciar estas áreas tan diferentes a lo que por tantos años me formó, va construyendo otra parte de mi. Las experiencias de vida que son verdaderamente integradas en tu ser son de valor infinito.

Y así regresamos a Port Angeles, a tener una cena en un sótano precioso, raro, escondido, donde hablamos sin parar de todas estas nuevas vivencias que quedan en nuestros corazones por la eternidad, luego nos fuimos a descansar.

Día Tres

Llegó nuestro último día en el noroeste – oeste de WA. En este día decidimos visitar las tiendas de Port Angeles para luego regresar a nuestro hogar.

Entramos al Port Angeles WHARF y aquí encontramos un espacio de maquinitas para jugar con los niños, galerías con arte de artistas locales, un centro que te orienta de lugares que puedes visitar del Olympic National Park, tiendas de artículos, restaurantes y una tienda de café que tiene el privilegio de tener vista al mar. Luego caminamos por sus calles, entramos a varias tiendas de artículos vintage, librerías, tiendas de artículos de surf, entre otras.

De vuelta a casa dos arcoíris hicieron presencia en diferentes puntos del camino, no podía terminar mejor.

En conclusión, Olympic National Park y todos los lugares que visitamos, ¡queremos volver a verles!

Nos seguimos leyendo. Un fuerte abrazo para ti.

Betsy ✨

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